La reunión en el 5º piso del Radisson
Editorial
JORGE ROSA
Lo discutimos tanto, que parece por demás aburrido continuar. Pero hay quienes insisten (y está incluida buena parte del equipo económico de gobierno) en afirmar lo bueno que fue la salida a la crisis de 2002, ignorando a sabiendas alternativas, costos alternativos de distintas opciones, y más aun posicionamientos que debieron haberse tomado durante el proceso de la crisis, ya que no fue un problema de un día, fue un proceso de años, en los cuales, vaya si caben culpas. Para comprender a qué nos referimos, metodológicamente dividiremos el período de estudio en tres.
Año 97 hasta el 31 de diciembre del 98
En el 97 comienza la crisis en el sudeste asiático. Una típica crisis de sobreproducción, una región volcada al crecimiento básicamente exportador, exportaciones mayoritariamente de bienes de consumo dirigidas al primer mundo. El consumo en el primer mundo crece a tasas del uno al dos por ciento anual, las exportaciones del sudeste asiático crecían a tasas del 15 al 20 anual, impulsadas por un voraz crecimiento de inversiones extranjeras con ese fin, y el final del cuento, no por esperado no nos dejó de impactar. Crisis en las bolsas, en el sector financiero, ola de quiebras y devaluaciones en cadena, buscando un nuevo equilibrio en un escalón muy anterior. el primer impacto de la crisis del sudeste asiático hacia nuestra región fue positivo. Durante casi año y medio, desplazamos (Mercosur) al sudeste asiático como primer receptor entre las economías subdesarrolladas de inversión extranjera. La región, que ya sufría un considerable retraso cambiario por las políticas seguidas --cambio fijo en Argentina, "anclaje" o banda en Uruguay y algo similar en Brasil--, vio incrementar peligrosamente su atraso cambiario, con impactos de desbalances crecientes en cuenta corriente. Las bajas en las bolsas fueron el primer factor que evidenciaron el comienzo del fin. Aun con PBI crecientes (8,5% de crecimiento en el primer semestre del 98 en Argentina), al modelo de acumulación en vigencia por estas latitudes no lo salvaba "nadies".
De enero 99 a mediados de 2002
La devaluación de Brasil, del orden de un 250% (de 1,30 a 3,30 reales por dólar) complicó definitivamente la situación para Uruguay. Brasil obró con mucho pragmatismo, se compró un problema menor en ese momento, y se evitó una crisis mayor a futuro. Ahora el atraso cambiario dio un salto en los países del Plata. Brasil era (hoy lo sigue siendo) nuestro principal mercado. (Igual sucedía en Argentina). Llegamos a venderle 1000 millones de dólares en el 97. Nuestros problemas en cuenta corriente se agudizaron. El PBI se empezó a contraer. Muchos capitales golondrina que habían preferido estos destinos por la crisis en el sudeste asiático buscaron refugio en el norte.
La devaluación en Brasil etiquetó a toda la región como zona de riesgo. Quienes no lo quisieron ver y esperaron a que se cayera toda la estantería, incapaces de reaccionar, indigestados de mesianismo ideológico neoliberal, fueron los directamente responsables de la debacle posterior. Y aquí encontramos al equipo del gobierno blanquicolorado de la época y también algunos voceros del progresismo.
Opciones hubo, previo a 2002, opciones que hubieran evitado la debacle.
En 2001 estalla la crisis en Argentina, culmina con el corralito de Cavallo en diciembre de ese año, y ya a esa altura la inacción del gobierno --y en buena medida de la izquierda-- daba pavor. La corrida bancaria aquí empezó sólo algún mes después que en Argentina y, empezada esta:
a) ya no era sólo cosa de devaluar, se imponía un control del flujo de capitales --al menos un impuesto a los giros al exterior, para que obrase de freno por un lado, y en caso de no llegar a frenarse la corrida, al menos que quedara "algo" en caja (*).
b) En octubre se planteó el default en el seno de la izquierda. Los mismos que le dijeron que no al planteo del FMI en agosto de 2002 taponearon esa posibilidad en aquella circunstancia.
La "salida", ¿un éxito?
Para decir que la salida implementada fue exitosa, habría que compararla con alternativas que, ciertamente, sólo se pueden manejar como hipótesis. Uruguay encontró, luego del remozón de 2001 (crisis en EEUU y sus repercusiones) en términos de expansión de la economía mundial, condiciones extremadamente favorables, quizás irrepetibles en términos históricos. Tasas de expansión del PBI mundial de entre 4,5 y 5% anual entre 2002 y 2007, precios de materias primas crecientes (incluso al extremo de revertir tendencias históricas de baja relativa de precios de materias primas en relación con las manufacturas), extremada liquidez internacional y su consecuencia de bajas tasas de interés. Y sobre todo su vecino del Plata que sí eligió otra salida, el default, y creció durante todo el período a tasas superiores a las nuestras y nos llevó a "rueda". Históricamente, cuando estas condiciones se dan el Uruguay crece espectacularmente, independientemente del punto de partida (y también de las políticas "macro" ejecutadas desde el gobierno).
Argentina incumplió compromisos. Recortó deudas, negociando quitas de capital y reprogramando plazos y se sacó de un saque 41.000 millones de dólares de su deuda. En términos per cápita, unos 1.100 por habitante. Aquí hubiesen significado algo así como 3.500 millones de dólares. Nosotros no sólo no bajamos esa deuda, sino que nos endeudamos en 3.000 millones más. O sea que quedamos en términos comparados con nuestro vecino 2.200 dólares por habitante más endeudados que "antes" (linda herencia para nuestros nietos). Pero resulta que nuestra salida ¡¡¡fue exitosa!!! El crecimiento más vigoroso de la Argentina lógicamente se ve reflejado en un abatimiento más acelerado de la deuda social, desocupación --aquí a la tasa de desocupación entiendo que debería agregársele el equivalente a las decenas de miles de uruguayos que expulsamos año a año--, pobreza, exclusión, hambre, vidas deshechas. El pago anticipado al FMI no hace más que convalidar lo actuado por el gobierno de Jorge Batlle, blanqueando una deuda en buena parte espuria debido a estafas cometidas en medio del "sálvese quien pueda" de la corrida. Hablamos de los Peirano y Röhm, testaferros del Credit Suisse, Morgan y Dresdner Bank. Y esto, ¿no pesa cuando nos reunimos con delegados de organismos internacionales, enviados de Bush y tutti cuanti? Realmente lo de salida exitosa no se nos ocurre ni plantearlo siquiera como un mal chiste. Lo del título.
Año 97 hasta el 31 de diciembre del 98
En el 97 comienza la crisis en el sudeste asiático. Una típica crisis de sobreproducción, una región volcada al crecimiento básicamente exportador, exportaciones mayoritariamente de bienes de consumo dirigidas al primer mundo. El consumo en el primer mundo crece a tasas del uno al dos por ciento anual, las exportaciones del sudeste asiático crecían a tasas del 15 al 20 anual, impulsadas por un voraz crecimiento de inversiones extranjeras con ese fin, y el final del cuento, no por esperado no nos dejó de impactar. Crisis en las bolsas, en el sector financiero, ola de quiebras y devaluaciones en cadena, buscando un nuevo equilibrio en un escalón muy anterior. el primer impacto de la crisis del sudeste asiático hacia nuestra región fue positivo. Durante casi año y medio, desplazamos (Mercosur) al sudeste asiático como primer receptor entre las economías subdesarrolladas de inversión extranjera. La región, que ya sufría un considerable retraso cambiario por las políticas seguidas --cambio fijo en Argentina, "anclaje" o banda en Uruguay y algo similar en Brasil--, vio incrementar peligrosamente su atraso cambiario, con impactos de desbalances crecientes en cuenta corriente. Las bajas en las bolsas fueron el primer factor que evidenciaron el comienzo del fin. Aun con PBI crecientes (8,5% de crecimiento en el primer semestre del 98 en Argentina), al modelo de acumulación en vigencia por estas latitudes no lo salvaba "nadies".
De enero 99 a mediados de 2002
La devaluación de Brasil, del orden de un 250% (de 1,30 a 3,30 reales por dólar) complicó definitivamente la situación para Uruguay. Brasil obró con mucho pragmatismo, se compró un problema menor en ese momento, y se evitó una crisis mayor a futuro. Ahora el atraso cambiario dio un salto en los países del Plata. Brasil era (hoy lo sigue siendo) nuestro principal mercado. (Igual sucedía en Argentina). Llegamos a venderle 1000 millones de dólares en el 97. Nuestros problemas en cuenta corriente se agudizaron. El PBI se empezó a contraer. Muchos capitales golondrina que habían preferido estos destinos por la crisis en el sudeste asiático buscaron refugio en el norte.
La devaluación en Brasil etiquetó a toda la región como zona de riesgo. Quienes no lo quisieron ver y esperaron a que se cayera toda la estantería, incapaces de reaccionar, indigestados de mesianismo ideológico neoliberal, fueron los directamente responsables de la debacle posterior. Y aquí encontramos al equipo del gobierno blanquicolorado de la época y también algunos voceros del progresismo.
Opciones hubo, previo a 2002, opciones que hubieran evitado la debacle.
En 2001 estalla la crisis en Argentina, culmina con el corralito de Cavallo en diciembre de ese año, y ya a esa altura la inacción del gobierno --y en buena medida de la izquierda-- daba pavor. La corrida bancaria aquí empezó sólo algún mes después que en Argentina y, empezada esta:
a) ya no era sólo cosa de devaluar, se imponía un control del flujo de capitales --al menos un impuesto a los giros al exterior, para que obrase de freno por un lado, y en caso de no llegar a frenarse la corrida, al menos que quedara "algo" en caja (*).
b) En octubre se planteó el default en el seno de la izquierda. Los mismos que le dijeron que no al planteo del FMI en agosto de 2002 taponearon esa posibilidad en aquella circunstancia.
La "salida", ¿un éxito?
Para decir que la salida implementada fue exitosa, habría que compararla con alternativas que, ciertamente, sólo se pueden manejar como hipótesis. Uruguay encontró, luego del remozón de 2001 (crisis en EEUU y sus repercusiones) en términos de expansión de la economía mundial, condiciones extremadamente favorables, quizás irrepetibles en términos históricos. Tasas de expansión del PBI mundial de entre 4,5 y 5% anual entre 2002 y 2007, precios de materias primas crecientes (incluso al extremo de revertir tendencias históricas de baja relativa de precios de materias primas en relación con las manufacturas), extremada liquidez internacional y su consecuencia de bajas tasas de interés. Y sobre todo su vecino del Plata que sí eligió otra salida, el default, y creció durante todo el período a tasas superiores a las nuestras y nos llevó a "rueda". Históricamente, cuando estas condiciones se dan el Uruguay crece espectacularmente, independientemente del punto de partida (y también de las políticas "macro" ejecutadas desde el gobierno).
Argentina incumplió compromisos. Recortó deudas, negociando quitas de capital y reprogramando plazos y se sacó de un saque 41.000 millones de dólares de su deuda. En términos per cápita, unos 1.100 por habitante. Aquí hubiesen significado algo así como 3.500 millones de dólares. Nosotros no sólo no bajamos esa deuda, sino que nos endeudamos en 3.000 millones más. O sea que quedamos en términos comparados con nuestro vecino 2.200 dólares por habitante más endeudados que "antes" (linda herencia para nuestros nietos). Pero resulta que nuestra salida ¡¡¡fue exitosa!!! El crecimiento más vigoroso de la Argentina lógicamente se ve reflejado en un abatimiento más acelerado de la deuda social, desocupación --aquí a la tasa de desocupación entiendo que debería agregársele el equivalente a las decenas de miles de uruguayos que expulsamos año a año--, pobreza, exclusión, hambre, vidas deshechas. El pago anticipado al FMI no hace más que convalidar lo actuado por el gobierno de Jorge Batlle, blanqueando una deuda en buena parte espuria debido a estafas cometidas en medio del "sálvese quien pueda" de la corrida. Hablamos de los Peirano y Röhm, testaferros del Credit Suisse, Morgan y Dresdner Bank. Y esto, ¿no pesa cuando nos reunimos con delegados de organismos internacionales, enviados de Bush y tutti cuanti? Realmente lo de salida exitosa no se nos ocurre ni plantearlo siquiera como un mal chiste. Lo del título.
(*) De no controlarse los flujos de capitales, dejamos la puerta abierta para que, cuando se reviertan los sentidos del flujo de capital, la historia vuelva a repetirse.
Fuente: larepublica.com.uy
































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