09 octubre 2006

Las perlas racistas de Javier Calvo


Me encantan el humor y la ironía. Pero desprecio profundamente el racismo. Así que cuando alguien aborda la tragedia de la inmigración ilegal en tono distendido, lo único que le pido es que no traspase la débil frontera que separa a la gracia del insulto, el chiste de la xenofobia, el buen gusto del sesgo fascista. A fin de cuentas, tras las risas (cuando las hay), lo único que queda y lo que realmente importa es el mensaje, la idea que se esconde tras el chascarrillo.

El
Diario ADN tuvo a bien publicar el pasado 7 de septiembre un artículo de opinión de Javier Calvo que, bajo el título ‘Repartir canarios’, se situaba precisamente en esa encrucijada entre el humor y la insensibilidad. El humor salió perdiendo:

REPARTIR CANARIOS

“Mi mujer y yo estamos cada vez más preocupados con los miles de africanos que llegan cada día a Canarias. Al ver cómo la vicepresidenta del Gobierno le pedía ayuda a la presidencia de turno en la Unión Europea, sentimos una extraña disociación mental en forma de comprensión total por ambas partes. Por un lado, si yo viviera en Helsinki, me la sudaría lo que pasa en las Canarias. Por otro lado, lo de los cayucos es lo más parecido al Apocalipsis que se ha visto fuera de un cine. ¿ A quién apoyar? Al final, usando un mapa y una regla, vimos que estamos más cerca de Tenerife que de Finlandia. Así que nos hemos concienciado y ahora también buscamos soluciones. Al principio pensamos en poblar las costas Canarias de tiburones. Eso funcionaría como factor disuasorio, pero es cuestión de tiempo que los tiburones se comieran a algún niño canario. Construir una verja en el mar que rodeara las islas también parece buena idea, pero enseguida tuve una visión de los africanos trepando por la verja y tirando el cayuco por encima. Al final, como siempre, la solución es tan fácil que nadie la ve: hay que renunciar a la soberanía de las Canarias. Que se las queden. Problema solucionado. Así, en vez de repartirnos inmigrantes por la península, nos repartimos a los canarios. Que vean que los godos somos buena gente. Yo mismo me ofrezco para alojar a un canario en casa. A condición de que planche y sepa cocinar”. jcalvo@diarioadn.com

No sé las motivaciones de Calvo. Si se considera racista o xenófobo, simplemente humorista, periodista con alto sentido de la ironía, provocador, columnista dotado del más fino humor o tal vez fascista despistado. No lo sé. Sólo sé lo que transmite su artículo, y su artículo carece de gracia y rebosa intransigencia. Es una columna cargada de desprecio y de racismo. Y no sólo hacia los canarios, sino al parecer, hacia todos aquellos que no se sientan ‘godos’ como él. Ah, la raza aria. Al final del artículo figura el correo electrónico de Javier Calvo, por si alguien mas le quisiera contestar.

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