









José Luis Cámara / Tenerife.
El tratamiento de la inmigración en los medios de comunicación en Canarias volvió a estar ayer en el epicentro del debate, con motivo de las octavas jornadas técnicas que organiza el Observatorio de la Inmigración de Tenerife (Obiten). A lo largo de una intensa jornada, periodistas, técnicos y numerosos expertos en la materia, expusieron el complejo vínculo que existe en la actualidad entre los soportes informativos y el fenómeno migratorio.
Por la mañana, y después de la presentación de las jornadas, el profesor de Periodismo Especializado de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y miembro del Observatorio de la Cobertura de Conflictos de dicha institución, Xavier Giró Martí, elaboró una radiografía de la comunicación de la inmigración en nuestro país. Giró, que fue jefe de la sección de Política del Diario de Barcelona y jefe de informativos de Antena 3 TV en Cataluña, basó su conferencia en los datos de un estudio realizado en el observatorio catalán sobre el tratamiento en prensa de la inmigración.
El periodista barcelonés se refirió al análisis de algunos hechos vinculados a la inmigración en el periodo comprendido entre octubre de 1999 y julio de 2002, como los sucesos racistas de El Ejido, el debate sobre la actual Ley de Extranjería, la polémica de la mezquita de Premiá o la llegada de pateras a Andalucía. Tras examinar aspectos como la complejidad de la cobertura informativa que tuvieron aquellos hechos, la profundidad de la misma o el pluralismo, Xavier Giró reconoció que "la inmigración es un asunto difícil de abordar en los medios, donde "es mentira que exista la objetividad. Debemos ser capaces de hacer autocrítica, y también de reconocer errores, pero no tener miedo a cometerlos", agregó el profesor catalán, que subrayó: "Si hoy leemos algo que escribimos hace cinco años, nos asombraríamos de algunas de las cosas que dijimos". No obstante, Giró dejó claro que "estamos avanzando, porque hay muchos periodistas que prefieren no decir nada de cuestiones de los que no poseen todos los datos". Al respecto, el docente de la UAB enumeró algunos de los errores más comunes que, respecto a la inmigración, cometen los medios de comunicación españoles.
Entre ellos, afirmó que "los medios hurtan la voz de los inmigrantes, para dejar que los políticos y sus argumentos electoralistas ocupen el primer plano". "Tampoco -insistió- se suele ofrecer el parecer de las ONG o los sindicatos, que son entidades públicas que tienen algo que decir sobre esta materia; y cuando lo hacen, sustituyen a los propios inmigrantes". Y es que, según Xavier Giró, "los verdaderos protagonistas de la noticia rara vez participan. Se aducen problemas como el idioma, pero si hay interés, se puede resolver con traductores,...".
Como resultado del estudio realizado por la Autónoma de Barcelona, el que fue redactor jefe de la vieja revista El Viejo Topo, explicó que en muchas ocasiones "los inmigrantes son tratados como sujetos económicos", y casi nunca se expone su contexto de vida y trabajo, ni sus argumentos. "Hay una elevada tendencia a pasar por alto la responsabilidad del Gobierno en materia migratoria", incidió el profesor Giró, quien denotó que también son comunes las citas fuera de contexto, el exceso de atención a la xenofobia o "el olvido de los derechos legales que, como cualquier otra persona, poseen los inmigrantes".
Menores
El periodista catalán, que ha participado en múltiples proyectos de investigación y es autor de numerosas publicaciones, abordó también el tema de los menores extranjeros. Al respecto, dijo que los principales errores que cometen los medios al tratar este ámbito es la "naturalización del problema" y su "falta de contexto", amén de la "ausencia de una dimensión psicológica". "El Estado nos ha construido como individuos, y es precisamente en los conflictos donde se construyen las identidades y sus valores", recalcó el profesor catalán. Entre sus propuestas para cambiar esta imagen errónea de la inmigración que a menudo proyectan muchos medios, Xavier Giró apeló a la coordinación de los esfuerzos de los grupos implicados y la difusión de ideas y propuestas atrevidas. "Lo importante no es cambiar las palabras, sino la comprensión del fenómeno de la inmigración", aseveró el docente, que pese a todo reconoció las dificultades para presentar soluciones a estos problemas.
Desafíos
"El tratamiento informativo está muy condicionado por unos métodos de trabajo en los que la prisa y la necesidad de llenar espacio no ayudan", sostuvo Giró, que insistió en la necesidad de "tratar de controlar los daños. Hay muchos desafíos por cumplir, como la terminología inadecuada, los maniqueísmos o las simplificaciones", pero hay que aprovechar el impulso integrador de periodistas y medios que hoy en día son sanas excepciones en el tratamiento informativo de ese amplio espectro que abarca el fenómeno de la inmigración.
Tras la ponencia de Xavier Giró tuvo lugar una mesa de debate y reflexión sobre la responsabilidad de los medios, en la que estuvo presente el director de DIARIO DE AVISOS, Juan Manuel Bethencourt. A su término se proyectó el cortometraje Somos todos, de David Baute, premiado por su compromiso con la prevención de actitudes xenófobas y racistas entre la población escolar de algunos barrios de Santa Cruz de Tenerife. La sesión de tarde se inició luego con la proyección del largometraje Semillas que el mar arrastra, del realizador senegalés El Hadji Samba Sarr. A la emisión del documental le siguió un debate centrado en el poder de la imagen, donde estuvieron el mencionado documentalista David Baute y Alejandro Krawietz, director de MiradasDoc. La jornada continuó con la visión y la experiencia de quienes trabajan con los inmigrantes: la comunicación desde el otro lado, y concluyó con un nuevo debate sobre el uso de la radio como fuente de conocimiento e instrumento de integración.
Fuente: Vidas Anónimas

Hasta diciembre de 1978, el conventillo de Medio Mundo —ubicado en la calle Cuareim 1080, en pleno barrio Sur de Montevideo— fue uno de los núcleos más importantes de la cultura afro uruguaya.
El escaso valor residencial del barrio como consecuencia de su permanente exposición a los fríos vientos del Atlántico, hizo que la zona fuera principalmente poblada por uno de los sectores de más bajos recursos: los esclavos libertos. Otro importante punto de concentración cultural similar fue el conventillo "Reus al Sur" de la calle Ansina, en el barrio Palermo.
En estos barrios vivieron principalmente los descendientes de aquellos africanos traídos como esclavos al Río de la Plata, y que a lo largo del siglo XIX fueron obteniendo una endeble y precaria libertad, resignificando el acervo cultural de sus ancestros en la nueva realidad americana que vivían.En los conventillos se hacinaban en baratas piezas de alquiler, formando panales humanos, compartiendo prácticas y realidades comunes que les permitieron convertirse, pese a las desfavorables condiciones, en importantes actores sociales y activos protagonistas de la historia, capaces de crear cultura y dejar un importante legado que aún perdura.
Ese concentrado aglutinamiento de una población con fuertes raíces, con historia y tradiciones similares, y con necesidades y penurias comunes, acabó transformando a los conventillos de Ansina y Cuareim en los principales centros de irradiación cultural afro uruguaya, donde la negritud —caracterizada esencialmente por la música de tambores— latía con incontenible fuerza. Allí nacieron las principales modalidades del candombe existentes en el Río de la Plata, que constituyen actualmente las más representativas, tanto en su práctica cotidiana como en el Carnaval y las Llamadas.
Estos importantes centros donde se mantenía enérgicamente viva la identidad, la memoria y las raíces, se convirtieron en una seria amenaza para la historia oficial, esa malhumorada señora a quien no le gusta discutir con la realidad.
En diciembre de 1978 y enero de 1979, los conventillos de Cuareim y Ansina, respectivamente, fueron demolidos por el gobierno de facto, alérgico a toda manifestación popular. El Gobierno sostenía que los negros y sus tambores empobrecían la ciudad, y que no podían vivir en el centro de Montevideo porque perjudicaban su particular atractivo turístico e inmobiliario. Los militares desalojaron forzosamente a los vecinos y derribaron las edificaciones para que sus habitantes no pudieran volver. Trece años atrás, en 1965, también había sido desalojado el conventillo de la calle Gaboto, en Cordón Norte, otro importante punto de efusión cultural afro uruguaya, que luego fue utilizado como cuartel de policía.
Luego de su demolición, el lugar donde estuvo el conventillo de la calle Ansina fue utilizado como playa de estacionamiento, mientras que el terreno de la calle Cuareim permaneció baldío. Actualmente, en el mismo terreno donde estuvo el conventillo Medio Mundo se está construyendo un edificio con capacidad para 44 departamentos. Curiosamente, la obra va a mantener algunos detalles estéticos que tenía el conventillo y el patio conservará el mismo aljibe. Pero los antiguos vecinos, pequeño detalle, no podrán volver desde las periferias a las que fueron expulsados.
La dictadura se llevó el vecindario. Pero no se ha podido llevar el candombe. En Montevideo, el candombe sigue convocando a los tambores. Los tambores siguen convocando al candombe y congregando gente. Los murales pintan la historia y revitalizan los barrios. Las expresiones populares que latían en los conventillos siguen poblando los rincones y las calles de la ciudad, y ya no se restringen a un color de piel determinado sino que pertenecen a todo el pueblo, como un ejercicio de resistencia que no ha podido ser erradicado.
Los conventillos pueden haber sido demolidos, pero más allá de las paredes que hoy ya no están, Ansina y Cuareim constituyen en la actualidad el escenario más concreto de práctica y reivindicación de la negritud uruguaya. A partir de la demolición física de aquellos bastiones culturales, Ansina y Cuareim se han convertido en un patrimonio intangible que ningún poder de turno podrá arrancar ni prohibir. El candombe representa hoy una importante manifestación de identidad, memoria y resistencia, y se enarbola como un valioso ejercicio de afirmación y construcción comunitaria. Luego de casi 30 años del derrumbe de los conventillos, el Gobierno terminó asumiendo la decisiva contribución de los afros uruguayos a la identidad nacional y declaró el día 3 de diciembre como Día Nacional del Candombe, fecha en que se demolió la histórica edificación de Medio Mundo.
Fuente: Latitud Barrilete













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